Cola de Rape Negro

28,00 € (Precio por Pieza)

*Por defecto lo enviamos SIN la piel y SIN la cabeza. Si desea otra preparación o la cabeza sin coste, póngalo en comentarios a la hora de hacer el pedido.

450-550 gramos 28,00 € / Pieza

 
850-1000 gramos 73,00 € / Pieza

 
1900-2100 gramos 173,00 € / Pieza

 

Descripción del producto - información adicional

*Una cola de rape de 1Kg equivale a un rape con cabeza de 2-2,1 kilogramos peso aproximado

Si quieres comprar rape, en nuestra pescaderia online Galicia Marisco tenemos los mejores productos de pescado fresco. Si quieres comprar pescado online, has de saber que contamos con el precio del rape más competitivo. ¡Descubre nuestro producto estrella a la gallega: la cola de rape negro!

Conoce la descripción del producto (rape) gourmet en esta ficha. Ten en cuenta todos los detalles del producto antes de la compra.

Cola de rape negro: precio por kilogramo del rape gallego de lonja

Esta cola se compra cada mañana en la subasta de Vigo y Marín y sale hacia tu casa esa misma tarde. Es salvaje, no de cultivo, y llega limpia: sin piel, sin cabeza y con una única espina central que se separa de un tirón. Eliges entre tres calibres y decides cómo quieres trabajarla, entera, en rodajas o en filetes. En el rape negro, precio y calibre van de la mano, y como los dos dependen de lo que entre en la subasta, el importe vigente aparece siempre al día en esta misma página. Puedes completar la compra con el resto de nuestro Pescado Online o asomarte al catálogo completo desde nuestra Pescadería Online, con el marisco de esas mismas rías al lado. Enviamos con transporte urgente refrigerado a toda la península, y los portes van según el importe de tu compra.

Qué recibes: un producto limpio, sin piel ni cabeza

Sale de casa en tres calibres: de 450 a 550 gramos, de 850 a 1000 gramos y de 1900 a 2100 gramos. El pequeño cubre una cena para dos. El intermedio es el que más se mueve en mesas familiares. El grande es pieza de celebración y admite reparto en varias raciones.

El peso exacto baila dentro de cada horquilla porque hablamos de pescado salvaje, no de una referencia industrial cortada al gramo. Sobre ese peso queda por decidir el tipo de preparación: entera y limpia, cortada en rodajas o abierta en filetes. La cola viaja por defecto sin piel y sin cabeza, que es como la pide la mayoría, porque ahorra el trabajo sucio de la cocina. Si la prefieres de otra manera, o quieres la cabeza del rape para el fumet, que va sin coste, basta con escribirlo en los comentarios al confirmar la compra.

Limpiarlo en casa no tiene misterio, pero es engorroso. Hay que retirar la piel gruesa, tirar de la telilla que envuelve el músculo y separar la carne del hueso central. Ese trabajo va hecho. Llega desnudo, sin telilla y sin espinas menudas repartidas por el músculo, motivo por el que este producto triunfa en casas con niños.

Cada corte se envasa por separado, de modo que puedas pasar al congelador lo que no vayas a cocinar hoy. Con las colas que rozan los dos kilos conviene planificar: una parte a la sartén, el resto guardado en frío. No ha estado congelado antes, así que la decisión sobre cuánto guardar y en qué tamaño de porción es tuya.

Rape negro: precio por kilogramo y qué mueve la subasta

El precio por kilogramo no es una cifra quieta: la cotización del día se muestra sin salir de esta página, junto al calibre que marques. Lo que manda es la subasta. Cada mañana compramos en los puertos de Vigo y Marín lo que ha entrado esa madrugada, y la cotización se mueve según el volumen descargado, el tamaño de las colas de rape y la demanda que traiga la hostelería esa semana.

El calibre pesa mucho en esa ecuación. Las colas grandes se pagan por encima de las pequeñas porque rinden más carne limpia y porque hay menos en el cajón. La temporada empuja en la misma dirección: cuando el mal tiempo deja a la flota amarrada, entra menos género y la subasta lo nota al día siguiente.

En semanas de descargas abundantes pasa justo lo contrario, y ahí aparece el mejor precio para quien compra con la ficha delante y decide rápido. Frente al mostrador de un supermercado, la diferencia no está solo en el importe: está en el número de manos por las que ha pasado el género antes de llegar a la tuya. Aquí la compra se cierra el mismo día en que sale de subasta, y esa frescura no se recupera después con ningún descuento. Los portes, por su parte, salen gratis a partir de cierto importe, así que agrupar varias piezas en el mismo bulto evita pagar dos veces por lo que cabe en una sola caja.

Lophius: el pez de boca ancha que alcanza los dos metros

El rape negro, pescado salvaje del que solo se aprovecha la cola, pertenece a un género de aspecto desconcertante: cabeza descomunal, boca ancha y cuerpo que se estrecha hacia atrás. Solo la parte trasera tiene carne aprovechable, y de ahí que se venda en cola. Habita en aguas de agua salada y un ejemplar bien crecido alcanza hasta 2 metros de longitud, aunque los que pasan cada día por subasta se quedan muy lejos de esa marca.

Vive pegado al lecho marino. No es un nadador de superficie ni va en banco: pasa el tiempo semienterrado, quieto sobre la arena o el fango, camuflado, esperando. Esa vida sedentaria explica la textura que tiene en el plato.

Un músculo que trabaja con movimientos cortos y potentes, en lugar de recorrer distancias largas, sale prieto y compacto. Por eso aguanta el guiso, la brasa y el asado sin deshacerse, que es justo lo que se le pide a un pescado de carne firme cuando el fuego se alarga. La captura llega de la flota que faena a gran profundidad y descarga de madrugada en los puertos de Galicia, antes de que abra la subasta. Aquí no es una rareza de temporada corta: entra con regularidad a lo largo del año y es el calibre, más que el calendario, lo que marca el destino de cada cajón.

Comprar rape negro gallego recién salido de subasta

Para decidirte solo hay que fijar dos cosas: el tamaño de la cola y el corte. Marcas el calibre, marcas la preparación, añades al carrito y, si necesitas algo distinto de lo estándar, lo dejas escrito en los comentarios. Lo que compramos por la mañana en subasta se limpia, se corta y se prepara ese mismo día, y viaja hacia tu casa esa misma tarde en caja isotérmica con gel de hielo.

La ventaja frente al mostrador de barrio es de calendario. En la tienda de calle te llevas lo que quedó en el expositor después de pasar por almacén y reparto. Cuando el género se puja en subasta y se expide el mismo día, hace un viaje menos y llega con la carne todavía tersa. A eso se suma que puedes escoger el corte con calma, sin la cola del sábado detrás.

Cada lote va identificado desde el muelle, así que sabemos de qué descarga procede lo que recibes y en qué puerto se pujó. Si dudas con el tamaño, con el corte o con la fecha en la que quieres recibirlo, llama al 986 439 677 y lo ajustamos antes de cerrar la operación. Al teléfono contesta una persona.

El rape negro gallego es gourmet sin necesidad de adornos: una cola grande sostiene una mesa de celebración y una pequeña resuelve la cena del martes en la sartén. En el rape negro, precio y trazabilidad viajan juntos porque los dos salen del mismo cajón de subasta. Actualizamos a diario el precio: rape negro, merluza y lo que haya entrado esa mañana, todo con la trazabilidad que no vas a encontrar en un lineal.

Cómo cocinarlo: fumet, sartén y brasa

Es de los que no castigan al que cocina. Su carne aguanta el fuego fuerte, el guiso largo y el asado sin deshacerse en hebras, y como no tiene más hueso que el central, comerlo resulta cómodo hasta para los niños. Su sabor es suave, nada graso, así que admite desde un refrito de ajo y pimentón hasta una salsa potente sin que una cosa tape a la otra.

Antes de trocear nada, reserva el hueso. Es la mejor base de fumet que vas a tener en casa y convierte una compra en dos. Con él se levantan caldos de pescado con cuerpo, cremas de esas que se piden repetir y el fondo de un arroz caldoso. Un hervor corto con puerro, zanahoria y un chorro de vino blanco basta. Si has pedido también la cabeza, mejor todavía: es la parte gelatinosa, ideal para preparar caldos que ligan solos.

La cola limpia se presta a lo rápido. Rodajas gruesas a la plancha, bien marcadas por fuera y jugosas dentro. Al horno con patata panadera y un majado de perejil. En brocheta alternando con pimiento y langostino, que es donde mejor se aprecia lo sabroso de esta carne. Y el clásico de casa de costa: rebozado en harina y huevo, frito por tandas.

Queda una vía que mucha gente no prueba y merece la pena. Cocido a fuego lento con sal y laurel, con la cocción justa para que no se seque, enfriado y desmigado en un salpicón con cebolleta, tomate y pimiento. Frío está tan bueno como recién hecho, y da recetas de aprovechamiento para toda la semana.

Envío refrigerado y conservación del pescado fresco en casa

El recorrido es corto a propósito. Pujamos cada mañana en las subastas de Vigo y Marín, se prepara el corte que hayas elegido y el paquete sale esa misma tarde. No hay cámara intermedia ni stock esperando comprador: lo que abres en tu cocina se compró ese día.

Todo viaja en caja isotérmica con placas de gel de hielo y transporte urgente refrigerado a toda España. La cadena de frío no se rompe entre el muelle y tu nevera, que es lo único que de verdad protege una pieza recién pujada. Los gastos de envío dependen del importe de la compra y aparecen en el carrito antes de pagar, sin sorpresas al final.

Al recibirlo, sácalo de la caja y del envoltorio en cuanto abras el paquete. Guardarlo bien es sencillo: parte baja de la nevera, sobre una rejilla o papel absorbente, tapado sin ahogar. Cuanto antes lo pases por el fuego, mejor te sabrá, y la ventana de consumo en frío es corta.

Si el plan de mesa se ha movido, el congelador resuelve. Divide en raciones del tamaño que vayas a usar, envuelve cada una bien pegada al film para que no coja escarcha y etiquétalas. Congelado por partes se descongela sin charco ni pérdida de textura, y evita descongelar entera una cola que luego no vas a gastar.

Pescado blanco de carne firme en tu compra de pescado y marisco

En una carta doméstica ocupa un hueco que casi nadie más cubre. Es magro, discreto de gusto, y a la vez tiene esa textura casi de crustáceo que permite trocearlo en dados y guisarlo sin que se rompa. Un lenguado no aguanta un arroz de veinte minutos; esta carne sí.

Por eso funciona tan bien dentro de una compra completa. Puesto junto a las almejas, los langostinos o una centolla, hace de base: aporta volumen y sustancia mientras los crustáceos ponen el golpe intenso. Un arroz caldoso con dados de rape y almeja rinde el doble que uno solo de marisco y sale mucho más redondo por comensal. Igual pasa con las cazuelas, los guisos de patata y las sopas de Navidad. Quien entra buscando pescado, rape o merluza, se lleva lo pujado esa mañana.

También encaja donde los mariscos se quedan cortos. Mesas con niños, con invitados a los que no les gusta pelar, con alguien que come poco pescado por miedo a las espinas. Al llegar sin piel y sin cabeza salvo que la pidas, entra en la sartén tal cual, y eso en una comida de domingo con gente en casa vale mucho.

Combínalo según el plan: calibre pequeño para dos, el mediano para una comida familiar, el grande cuando hay mesa larga y toca cortar rodajas para todos. Elige tamaño y corte, súmalo al resto y que salga todo en la misma caja, del mismo día de subasta.

Preguntas frecuentes antes de pedir tu cola de rape

¿Con cuánta cantidad por comensal me quedo tranquilo?

Como plato único y sin más acompañamiento que una guarnición, calcula unos doscientos gramos limpios por persona adulta. Si va dentro de un arroz, un guiso o una cazuela con más ingredientes, con la mitad vas sobrado. El calibre de 450-550 gramos resuelve una cena para dos; el de 850-1000 gramos, una comida familiar; el de 1900-2100 gramos es formato de mesa larga o para cocinar y congelar el resto.

La cabeza y el hueso, ¿vienen en la caja o hay que pedirlos?

La cola se envía por defecto sin piel y sin cabeza, que es como la quiere la mayoría de la gente. Si tú vas a hacer fumet y la quieres, escríbelo en los comentarios al confirmar y te la incluimos sin coste ninguno. El hueso central sí viaja siempre dentro de la cola entera; si eliges filetes o rodajas, dilo también y te lo reservamos aparte.

Si no lo cocino de golpe, ¿aguanta bien el congelador?

Aguanta muy bien, precisamente porque es una carne compacta y con poca grasa. El truco está en congelarlo en raciones del tamaño que vayas a usar, nunca la cola entera para luego serrarla. Envuelve cada una ajustada, sin aire dentro, y descongélala en la parte baja de la nevera en lugar de a temperatura ambiente. Sale de ahí prácticamente igual de firme que entró.

Rape negro: precio parecido al del mostrador, ¿en qué se nota entonces?

Se nota en el tacto y en el agua. Una cola que lleva días en hielo se ablanda, suelta líquido en la sartén y encoge al cocinar. Esta se pujó en subasta esa mañana y salió esa tarde, así que llega tersa, brillante y sin olor fuerte. En la sartén se marca en vez de cocerse en su propio jugo, y ese es el punto donde el rape pescado del día se separa del que lleva una semana de viaje.

Quiero rodajas para un guiso, ¿cómo lo indico al comprar?

En la propia ficha eliges preparación antes de añadir al carrito: entero y limpio, en rodajas o en filetes. Se corta a mano después de la puja, ya con tu encargo delante, así que el corte llega hecho y no tienes que pelearte con el cuchillo en casa. Si necesitas un grosor concreto o mezclar cortes antes de enviar el paquete, marca el 986 439 677 y lo dejamos listo.

Elige calibre, marca el corte y cierra la compra: en el rape precio y calidad salen de la misma subasta de esta mañana, y el género viaja hacia tu casa esta misma tarde. Del rape negro, precio del día y trazabilidad completa, los tienes aquí mismo.