Ostras Gallegas

39,00 € (Precio por Docena)

*Las ostras son enviadas directamente del vivero, quedando garantizada la cadena de frío y la máxima frescura del producto, transcurriendo menos de 24 horas hasta que llega a su domicilio.

* 1 cantidad = 12 ostras

Grande 39,00 € / Docena

 

Ostras frescas de Galicia: ostra plana de las rías

Pide la pieza autóctona criada en batea y servida viva por docena. Es la ostra gallega de toda la vida, la que se abre en la mesa con un cuchillo corto y se come tal cual, con un golpe de limón si te apetece. Llega al día siguiente dentro de su caja isotérmica, cerrada y en su punto, con la parte cóncava hacia abajo para que conserve el agua de mar que lleva dentro. Puedes verla junto al resto del Marisco Online que trabajamos y recorrer la gama completa en nuestra Pescadería Online. Los gastos de envío dependen del importe del pedido y verás el cálculo en el carrito antes de pagar.

Qué recibes: docena de ostras frescas de buen tamaño

La unidad de venta es la docena: doce piezas por pedido, con esa cantidad como mínimo. Hay que seleccionar una a una antes de que salgan, porque en un producto que se come crudo el tamaño manda tanto como la rapidez. Marca la cantidad de carne, el equilibrio entre agua y músculo y hasta la facilidad para abrirla sin destrozar el borde. Trabajamos ostra grande, que es la que rinde en mesa y la que mejor aguanta el viaje.

Llegan cerradas y vivas, que es la única forma de servir esto. Si al desembalar encuentras alguna abierta que no reacciona al golpearla, se descarta: es la regla básica y no admite matices. El resto de la ostra que recibas aguanta tres o cuatro días en la nevera, siempre con la mitad honda hacia abajo y un paño húmedo por encima, aunque el punto óptimo está en las primeras 24 o 48 horas.

Cada pieza es un molusco bivalvo inconfundible. Las valvas son muy desiguales: la de abajo es cóncava y hace de cuenco, la de arriba plana a modo de tapa. El caparazón tiene una superficie rugosa, de tonalidad verdosa o pardusca según la zona de cría, y ambas mitades se articulan por una bisagra que cede con la punta del cuchillo. Antes de salir hacia el cliente, todo animal vivo de este tipo pasa por depuradora, como exige la normativa para este tipo de molusco.

Ostra gallega de lonja: gallegas frescas de las rías

Lo que distingue esta pieza de la que se vende en cualquier mostrador es el origen y el tiempo. Se cría colgada en las plataformas flotantes de la costa, filtrando agua atlántica durante años hasta alcanzar la talla comercial. Ese crecimiento lento en agua fría es lo que le da el sabor marino que buscan los aficionados y una carne firme que no se deshace.

La especie que trabajamos es ostrea edulis, la plana autóctona, y conviene no confundirla con otras denominaciones comerciales que circulan por el mercado. La nuestra sale de los puertos de Vigo y Marín, y de ahí pasa directamente a nuestras instalaciones. Compramos en subasta por la mañana y preparamos el pedido el mismo día, sin escalas intermedias, que es lo que permite servir piezas de verdad frescas y no producto con días de cámara encima.

La ostra gallega tiene fama merecida y el auténtico sabor que se le presupone: arranca yodado, deja un fondo mineral y termina dulce. Es un manjar con nombre propio en la cocina europea y una pieza premium en cualquier mesa, considerada un producto gastronómico de primer nivel desde hace siglos. Para quien viene del mundo del oyster bar y está acostumbrado a la rizada, la plana es otra cosa: menos carne, más mineralidad y un regusto que engancha o no engancha, pero que nadie olvida.

Comprar ostra online con envío refrigerado

Comprar ostras online funciona igual que el resto del catálogo: eliges la docena, indicas dirección y nosotros preparamos el pedido con animal vivo. Sale en caja isotérmica con acumuladores de frío y llega en la mayoría de destinos peninsulares en 24h. Esa rapidez es lo que hace viable vender un bivalvo vivo a distancia sin que pierda calidad por el camino.

La venta por unidades sueltas no la ofrecemos, y hay una razón práctica: por debajo de la docena el transporte refrigerado se come el sentido del pedido y el producto viaja peor. Con doce piezas el embalaje protege bien y el frío se mantiene estable. Servimos a toda la península y a Portugal, y a Baleares solicitándolo por correo electrónico.

Nuestra tienda online funciona igual todo el año, aunque en fechas señaladas conviene no apurar los plazos. Un pedido hecho con margen es la diferencia entre elegir lo que quieres y conformarte con lo que quede. Si dudas con las cantidades por comensal, llámanos al 986 439 677 antes de cerrar la compra.

Preparación, maridaje y cómo abrirlas sin destrozarlas

Abrir una plana no tiene misterio, pero sí técnica. Sujétala con un paño doblado, la parte honda abajo, y busca el vértice en el extremo estrecho. Mete la punta del cuchillo con un giro corto, sin fuerza bruta, y cuando notes que cede desliza la hoja pegada a la tapa para cortar por dentro. Levanta la mitad superior y repasa el borde para retirar cualquier resto suelto. La faena entera no lleva ni un minuto por pieza cuando le coges el punto, y hacerlo delante de los comensales tiene su gracia.

Servirlas es todavía más sencillo: sobre hielo picado, con la mitad honda intacta para que conserve su agua. En crudo y a temperatura de nevera es como mejor se aprecia su sabor natural. El cítrico va aparte, en cuartos, para que cada comensal decida; hay quien lo considera un sacrilegio y quien no lo perdona. Un chorrito de vinagre de vino con chalota picada es la otra opción clásica, la que cualquier marinero de la zona daría por buena.

Para acompañar, lo que mejor funciona es un vino blanco seco y de acidez alta. Un albariño de la zona funciona como si estuviera hecho para esto, porque comparte origen y esa mineralidad que empuja el bocado. También encajan un champán brut o una manzanilla bien fría; lo que no funciona es un blanco dulce o un tinto con cuerpo.

Si prefieres cocinarlas, admiten gratinado con un toque de mantequilla y pan rallado, tempura ligera o un salteado rápido en salsa de ajo. Incluso hay quien las añade a sopas de pescado al final de la cocción. No es el uso canónico y cualquier aficionado te dirá que es un desperdicio, pero resuelve bien una ración que no vas a comer cruda. Eso sí, al cocer pierde el matiz mineral que la hace distinta.

Completa tu pedido de ostras Gallegas

Aprovechar el mismo envío tiene sentido porque el transporte es común a todo el pedido. Esta pieza combina de maravilla con el Mejillón Gallego de batea, que servimos en formato de 1kg con entre veinte y treinta unidades, y con el Berberecho Gallego Grande, ese ejemplar de la ría que se abre al vapor en un minuto.

Para una selección de mariscos más completa, la Almeja Fina Carril y la Navaja Gallega redondean la tabla de moluscos. Quien busque piezas de más entidad encuentra la Necora Gallega o el Bogavante Azul Gallego en el mismo pedido. Todo sale con el mismo marisco fresco del día y en el mismo transporte.

Como aperitivo no hay nada que iguale una docena bien fría abierta en el momento. Es de esos aperitivos especiales, producto gourmet de verdad, que convierten una comida normal en una comida especial sin necesidad de cocinar nada, y por eso esta ostra funciona tan bien para celebraciones y momentos especiales en casa. El sabor del mar en estado puro, sin intermediarios ni elaboración.

Ostras de Galicia al mejor precio: qué hace variar la cotización

Mucha gente busca esta pieza en galicia al precio más ajustado y se encuentra con que la cifra baila según la semana. Es normal: hablamos de producto vivo sujeto a subasta y a temporada, así que lo verás siempre actualizado en la propia ficha en lugar de escrito en un texto que envejece mal. Lo que sí es estable es el criterio de selección, que no cambia según lo que marque el mercado ese día.

Tres factores explican esa variación. El primero es la temporada: en los meses fríos el animal está lleno y la demanda sube. El segundo es el calibre, porque una pieza grande ha pasado más años colgada y su coste de producción es mayor. El tercero es sencillamente lo que haya entrado ese día, que en un producto de mar nunca es una cantidad fija.

Conviene entender que no todas las piezas son idénticas ni pueden serlo. Dentro de una docena de ostra hay variación de forma y de peso, igual que en cualquier producto criado en el mar. Lo que garantizamos es el rango de tamaño y el estado del animal, no que las doce sean clones. Ese es el precio de comprar algo vivo y no un producto industrial calibrado al milímetro.

Refrigerar y conservar: cuánto aguantan en casa

Conviene meterlas en frío nada más recibirlas, entre cero y cinco grados, y no sumergirlas nunca en agua dulce: las mata. Tampoco hay que guardarlas en un recipiente hermético, porque necesitan respirar. Con el paño húmedo por encima y la nevera a temperatura estable, la calidad y sabor se mantienen intactos hasta el momento de abrirlas.

En esas condiciones aguantan tres o cuatro días, aunque lo suyo es consumirlas en las primeras 24 o 48 horas. Cada día que pasa el animal gasta reservas y pierde algo de cuerpo. No es que se estropee: es que la diferencia entre una pieza recién llegada y otra de tres días se nota en el bocado, y habiendo pagado por producto vivo conviene aprovecharlo.

Un apunte sobre la concha: si alguna llega partida por el viaje, se descarta y ya está. En un producto que viaja por carretera es normal que aparezca alguna con el borde astillado. Si te encuentras con que una parte importante del pedido viene rota o abierta, avísanos el mismo día y lo resolvemos.

Valoración de clientes y preguntas frecuentes

En la ficha verás lo que dicen otros compradores, que es la referencia más honesta sobre cómo llega el pedido. Estas son las dudas que más nos llegan por teléfono antes de la primera compra.

¿Cómo sé que llegan vivas?

Porque llegan cerradas y firmes. Una pieza viva mantiene sus dos mitades selladas por su propia fuerza; si golpeas suavemente una que esté entreabierta, debe cerrarse sola. Las que no reaccionan se descartan sin pensarlo. En cada envío pueden aparecer una o dos que no han aguantado el viaje, y eso entra dentro de lo normal en producto vivo: avísanos el mismo día y lo resolvemos.

¿Cuántas puedo pedir y cuánto tardan en llegar?

El mínimo es una docena y a partir de ahí las que necesites. El plazo habitual es de menos de 48 horas, con entregas de martes a sábado por la mañana, y en muchos destinos peninsulares llegan al día siguiente. Para fechas señaladas conviene anticiparse, porque la demanda se concentra en pocos días y la subasta no siempre da para todo.

¿Se pueden congelar si no las consumo?

Vivas y en su caparazón, no. Si te sobran, ábrelas y cocínalas: gratinadas, en tempura o salteadas aguantan bien y se pueden congelar ya elaboradas. Lo que no tiene marcha atrás es congelar la pieza cruda y esperar comerla cruda después, porque la textura se rompe y el resultado no se parece en nada al original.

¿Es lo mismo que la rizada que veo en otros sitios?

No. Nosotros trabajamos la plana autóctona, que es otra especie: más redondeada, con la valva superior lisa, menos carnosa y con un sabor intenso bastante más mineral. La rizada es más común y más barata de producir. Cada una tiene sus defensores, pero no son intercambiables ni en precio ni en sabor, y conviene saber cuál estás comprando.

¿Cuál es la mejor época para pedirlas?

De septiembre a abril están en su mejor momento, que es de donde viene la vieja norma de comerlas en los meses con erre. En los meses cálidos el animal dedica su energía a la reproducción y la carne queda más lechosa. Fuera de esa ventana seguimos sirviéndolas cuando la subasta las da, pero el consejo honesto es pedirlas en temporada.

¿Qué aportan a nivel nutricional?

Bastante para lo poco que pesan. Son fuente de proteína, hierro, zinc y yodo, con muy pocas calorías por pieza, y aportan omega-3 y vitamina b12, algo poco habitual en un molusco tan magro. Ese perfil explica que se hayan considerado siempre un alimento de lujo sin ser pesadas: una experiencia gastronómica de exquisito sabor que no lastra la comida.