Calamar Gallego

 *Este producto que le presentamos es pescado y envasado al vacío el día antes de usted recibirlo en su domicilio.

En caso de no haber en lonja calamares, se le reembolsará el dinero o se le avisará por si quiere cambiarlo por algún otro producto. En ningún caso se enviará calamar que haya sido congelado.

Grande 24,00 € / Kg

 

Calamar gallego de las rías que no tendrás que limpiar

El calamar fresco que ves en esta ficha se captura y se envasa al vacío la víspera del día en que llama el repartidor a tu puerta. No hay cámara intermedia ni stock de la semana anterior: si un día la subasta no trae calamar, te devolvemos el dinero o te llamamos para proponerte otra cosa, y en ningún caso sale uno descongelado. Eliges cómo lo quieres en el desplegable, con piel, sin ella o en rodajas, y lo recibes listo para la sartén. Lo tienes junto al resto de lo que ha entrado hoy en nuestro pescado online, y si te apetece montar una compra más amplia, desde la pescadería online llegas a todo el surtido. Para cualquier duda sobre el formato, puedes ponerte en contracto con nosotros en el 986 439 677, estaremos encantados de atenderte.

Lo más pesado de este producto no es cocinar. Es todo lo que viene antes: abrir el cuerpo, sacar la pluma, vaciar el interior sin reventar la bolsa negra, quitar la telilla y separar cada tentáculo de la cabeza. Un trabajo de veinte minutos que deja la encimera hecha un desastre y que, en casa, casi nadie consigue a la primera.

Esa parte la hacemos nosotros. La pieza sale de nuestra sala sin víscera y sin pluma, de manera que lo único que te queda es secarla con papel y decidir qué cena vas a hacer. Ese ahorro de tiempo pesa tanto como el sabor a la hora de decidir dónde comprarlo.

Trabajamos la talla grande, la que da cuerpo suficiente para trocear con holgura o para servir entero a la plancha. Es una medida cómoda para casi cualquier plato, desde un picoteo para cuatro hasta un arroz de domingo, y nos permite seleccionar a mano lo que llega a la caja.

Y conviene repetirlo porque es lo que define esta ficha: no ha estado nunca bajo cero. Lo que llega a tu casa conserva la textura y sabor del género recién subastado, con esa carne que cruje un poco al morder y que no suelta agua en la sartén. El calamar que ha pasado por frío industrial se reconoce enseguida porque encoge, se pone blando y deja un charco en cuanto toca el aceite. Con este no pasa, y por eso lo vendemos como un manjar de diario y no como un recurso de nevera.

Con piel, sin piel o en aros, recién llegado de la costa

En el desplegable tienes tres maneras de recibirlo, y la elección depende sobre todo del plato que tengas pensado.

Con piel. Llega vacío por dentro, pero conserva la telilla oscura que lo recubre. Es la opción que preferimos para guisos y para el horno, porque esa membrana protege la carne durante cocciones largas y le aporta un punto de color. Si en el último momento decides retirarla, sale con facilidad tirando desde el borde del cuerpo.

Sin piel. El cuerpo llega blanco, sin la piel exterior, preparado para la plancha o para trocear en dados. Es el formato más polivalente de los tres: no exige nada más que un secado rápido antes del fuego.

En aros. El cuerpo llega troceado en círculos regulares del mismo grosor, de forma que todos se hagan a la vez. Es la presentación pensada para la fritura y para los platos de cuchara en los que quieres trozos que se coman de un bocado.

Sea cual sea el formato, cada bolsa va sellada al vacío artesanalmente y entra en una caja isotérmica con gel de hielo. Ese envase es el que mantiene la cadena de frío de principio a fin, con una refrigeración estable durante todo el trayecto. Al abrirla, lo primero que verás es una piel brillante y una carne firme y blanca, sin ese tono amarillento que delata el género cansado.

Si tienes dudas entre un formato y otro, llámanos antes de pagar y lo cuadramos contigo según el plato que tengas en mente.

Qué marca el precio de este molusco cefalópodo

El calamar se vende al peso y su precio cambia según lo que entre cada mañana en la subasta, así que el importe actualizado lo tienes en el desplegable, sobre estas líneas, y no en el texto, donde envejecería en dos días. El total se calcula solo al pasar por caja.

Lo que mueve ese número es fácil de entender. La primera variable es la cantidad de captura: hay semanas en las que la flota descarga mucho y otras en las que el mal tiempo deja los barcos amarrados, y la puja lo nota. La segunda es la talla, porque las piezas grandes rinden más carne útil y escasean más. La tercera es la época del año, con meses de mucha oferta y otros en los que cuesta más encontrar género de calidad premium.

Cuando compares, fíjate en una cosa que conviene tener clara: si el importe por kilo corresponde a la pieza en bruto o al producto ya listo. Con el calamar la diferencia es grande, porque entre la pluma, el interior y la cabeza se pierde una parte del peso. Aquí pagas por producto preparado para usar, y el trabajo artesanal de limpieza va incluido en lo que pagas.

No te vamos a prometer el mejor precio del mercado en abstracto, porque eso depende de con qué lo compares. Sí te podemos asegurar que lo que pagas corresponde a un calamar del día, con trazabilidad completa desde que se subasta hasta que sale de nuestras instalaciones, y que nunca vas a recibir un descongelado vendido como si no lo fuera. Ese es el compromiso que sostiene la ficha.

Los portes dependen del importe que acumules en el carrito, y a partir de cierto volumen de compra salen gratis. Merece la pena tenerlo en cuenta: pídelo junto con lo demás que necesites y el calamar fresco viaja en la misma caja que el resto.

Qué formato elegir según el plato que vas a hacer

Cada opción del desplegable responde a una forma de cocinarlo, y acertar con ella te ahorra trabajo en casa. El formato sin piel es el que conviene para unos calamares a la plancha con ajo y perejil, que no piden más grasas que un hilo de aceite, o para cortar en dados. El formato en anillas, con cada aro del mismo grosor y listo para freír, es el de los calamares fritos a la romana, la pasta y los arroces. El que conserva la piel aguanta mejor el fuego lento: calamares encebollados, guiso en salsa con tomate y patata, calamar en su tinta o la versión de cuerpo entero con relleno. Para una ensalada templada o un plato de mar y tierra, cualquiera de los otros dos cumple.

Esa amplia variedad de usos lo convierte en un ingrediente que se puede comprar sin tener cerrado el menú. Llega sin ninguna preparación pendiente, admite congelarse en casa sin perder calidad y sirve para casi cualquier receta, del picoteo al plato principal. Pocos productos del mar resultan tan versátiles con tan poco trabajo previo.

Se vende al peso, y la cantidad la ajustas tú en la ficha. Lo que más la condiciona es el plato: en la plancha el calamar va solo y se come más, mientras que en un guiso comparte cazuela con la cebolla o la verdura y cunde bastante más. Si no lo tienes claro, dinos cuántos sois y qué vas a hacer, y te calculamos los kilos antes de que pagues.

En un mismo pedido puedes combinar formatos, algo práctico cuando la comida lleva varios platos: una parte sin piel para la plancha del aperitivo y otra en aros para la fritura, por ejemplo. Cada formato llega preparado para su uso, de modo que el día de la comida no tienes que trocear ni pelar nada y la cocina queda libre para lo demás.

Pide hoy y sale con la subasta de mañana

El calamar de esta ficha no está esperando en ninguna cámara: se compra en subasta y se envasa la víspera del reparto. Por eso el pedido funciona al revés que en una tienda con stock. Tú eliges formato, talla y cantidad, lo añades a la cesta, y nosotros lo reservamos de la siguiente descarga para que salga hacia tu casa recién preparado.

Hacerlo es sencillo. En el desplegable marcas cómo quieres recibirlo; en el segundo, la talla grande, que es la que trabajamos; luego indicas la cantidad y confirmas. Puedes pagar con tarjeta, sea de débito o de crédito, o elegir transferencia bancaria si te resulta más cómodo, y antes de cerrar ves el resumen completo con los portes ya calculados.

Si el día de tu pedido la flota no trae calamar, no improvisamos. Recibes una llamada para proponerte un cambio por otro producto o te devolvemos lo que hayas pagado, y la decisión es tuya. Es la única forma honesta de vender un producto que depende de que el barco salga a faenar.

Los pedidos para una fecha concreta, una comida familiar o un fin de semana con invitados conviene hacerlos con algo de margen y avisarnos del día al tramitarlos. Nos organizamos con la salida para que el calamar llegue justo cuando lo necesitas, sin tener que guardarlo varios días en la nevera.

Cuando recibas la caja, ábrela y revisa el pedido en cuanto llegue. Si algo no está como esperabas, llámanos o escríbenos ese mismo día, mejor con una foto, y lo resolvemos contigo: nuestra prioridad es que la compra te llegue tal como la has pagado. Desde 2012 mandamos producto del mar a toda la península, y esa experiencia es la que nos permite preparar un calamar que nunca ha pasado por el frío industrial para que aguante el viaje sin perder nada por el camino.

Completa la caja y aprovecha el mismo porte

Ya que el calamar viaja refrigerado, merece la pena aprovechar el mismo reparto para otras referencias que piden ese mismo trato. El mejillón o una almeja por comensal son un entrante rápido; la merluza de pincho resuelve el segundo; y el pulpo, crudo o en patas cocidas, encaja en cualquier mesa del norte. Si te apetece algo para picar mientras se hace la comida, la empanada de choco es otra opción de la tienda.

Todo lo que añades a la compra, calamar incluido, sale en la misma caja isotérmica, con un único porte y en la misma entrega. Cuanto más completo es el pedido, más fácil resulta superar el importe a partir del cual los portes dejan de cobrarse, y además recibes la compra de una sola vez. Para acompañar, en la sección de vinos de Galicia tienes Señorío del Sobral y Terras Gauda, dos blancos que puedes sumar a la misma caja sin pagar un porte aparte.

Si trabajas en hostelería o necesitas una cantidad grande de calamar o de marisco para un evento, el 986 439 677 y el correo info@galiciamarisco.com son la vía directa. Te decimos qué podemos servirte según lo que entre en la subasta y cómo organizamos la entrega.

Preguntas frecuentes sobre el calamar fresco del Atlántico

¿Qué pasa si el día de mi pedido no hay calamar?

Depende siempre de lo que traiga la mar. Si un día no entra calamar en la lonja, no te mandamos otra cosa sin avisar ni te colamos uno descongelado para salir del paso: te devolvemos el importe o te llamamos para ofrecerte un cambio por otra pieza del catálogo, lo que tú prefieras. Así de claro lo dice la ficha y así lo aplicamos con cada pieza.

¿Puedo congelar parte del pedido al recibirlo?

Sí. Como no ha sufrido ninguna manipulación previa, lo puedes guardar bajo cero en casa con la garantía de que no pierde sabor ni calidad. Hazlo en su misma bolsa de vacío, el mismo día que lo recibes. Para descongelarlo, sácalo con antelación y déjalo en la nevera: ni en agua fría ni caliente, ni en el microondas, porque la carne se cuece por fuera y queda gomosa.

¿Cuánto tiempo aguanta en la nevera?

Lo ideal es consumir el calamar cuanto antes, porque cada día que pasa pierde algo de frescura y sabor. Basta con refrigerar los calamares en la zona más fría del frigorífico, sin abrir la bolsa hasta el momento de cocinarlos. Si ves que no vas a poder hacerlo pronto, la mejor forma de preservar su calidad es pasarlo al arcón, que es mucho mejor que dejarlo esperando días.

¿Qué formato me conviene pedir?

Para la plancha y para trocear, sin piel. Para guisos y para el horno, con piel. Para fritura, arroces y fideos, en aros. Para la versión de cuerpo entero, cualquiera de los dos primeros. Y si dudas, marca el 986 439 677 o manda un correo a info@galiciamarisco.com y te ayudamos a elegir antes de que pagues.

¿En qué talla lo servís?

En una sola, la grande, que es la que aparece en el segundo desplegable de la ficha. La elegimos porque da cuerpo para servirlo entero en la plancha, para abrirlo y llenarlo de farsa o para sacar aros de buen tamaño, y porque con ella el trabajo de limpieza compensa. Si dudas de que encaje con el plato que tienes pensado, pregúntanos sin compromiso y te ayudamos a escoger formato y cantidad.

¿Hace falta limpiar algo al recibirlo?

Nada más allá de un secado con papel. Lo que en casa suele dar más trabajo, limpiar bien el interior y retirar la pluma, ya está hecho, así que solo tienes que preparar el plato. Si quieres darle un toque de sabor auténtico, una vuelta en la plancha con sal gruesa basta para apreciar la frescura máxima de un producto que no ha pasado por ningún arcón antes de llegar a ti.

¿Cómo llega a casa?

El envío sale en caja isotérmica, con gel de hielo y bolsas selladas al vacío, en transporte urgente para toda la península. El plazo estimado aparece al confirmar el pedido, y si necesitas que llegue un día concreto, avísanos al tramitarlo y organizamos la salida contigo. Si es tu primera compra y prefieres que te guiemos paso a paso por teléfono, también lo hacemos. Elige el formato, añádelo al carrito y el calamar fresco sale con la próxima subasta.